Según la consultora Personality Media, Carmen Lomana es una de las mujeres más populares de nuestro país: el 84% de las españolas la conocen, porcentaje que aumenta en la mediana edad. De los 18 atributos de imagen que se suelen analizar, “ella puntúa más alto en la variable elegancia”, en la que la mayoría la considera “muy elegante”. Mujeres nacionales conocidas por más del 80% de la población “sólo hay 114”, concluye Santiago Mollinedo, director de esta consultora “y de éstas, ella estaría entre las veinte más elegantes”.

Una sencilla consulta a Google Trends revela además que hay momentos durante el último año en los que además su notoriedad online es superior a la de la mayoría de las ministras y mujeres televisivas de gran repercusión. Naif, categórica y desconcertantemente natural, ¿quién es Carmen Lomana? Y ¿qué opina en realidad de temas como la fama y el liderazgo femenino?

Lomana responde al teléfono y dice con su característica entonación “discúlpame un momento, que estoy llegando a casa, es que el taxista es muy joven y no conoce Madrid”. Después le indica al conductor “por aquí todo recto” y “me dejas, por favor, en la esquina de tal y cual calles”, lo cual se refiere inevitablemente al barrio de Salamanca madrileño, que para sus habitantes de verdad no tiene números: es una rejilla en la que todo está situado en las intersecciones de una cuadrícula.

Con Lomana ya en casa, la conversación comienza por la actualidad y revela un conocimiento exhaustivo de la 'última hora'. “Cuando yo tenía 20 o 30 años nunca hubiera imaginado que en el siglo XXI el ser humano estaría igual que en el siglo XII. Veo a los niños en la televisión caminando con sus padres y me muero de pena”. Sobre esta realidad de la guerra, Lomana mezcla en dos o tres minutos referencias a distintos aspectos del conflicto, a la dificultad de ser mujer en una contienda y a la imposibilidad de conocer las verdaderas razones de Rusia.

“Anímicamente estoy bien porque tengo muchísima fuerza mental”, expresa, “pero desde luego, menudos añitos”. Durante la pasada pandemia, “una época de tranquilidad y de dolor”, como la describe ella misma, sus más de medio millón de seguidores en Instagram se conectaban diariamente para consumir sus contenidos creados desde casa: “Yo me propuse entretener a la gente cuando vieran mis vídeos, enseñarles mis cosas personales, mis vajillas, cómo ponía la mesa, mis colecciones de ropa, cómo están hechos los vestidos por dentro, la chaqueta de Chanel o un pantalón de otra marca francesa, así estuve todo el tiempo”, bromea.

Gtres

Pregunta: ¿Cómo fue su infancia?

Respuesta: Yo vivía en la felicidad. Muy arropada por mis padres, tenía una vida muy bonita y tuve eso de que uno siempre piensa que va a ser feliz, lo cual no fue cierto, como para nadie. Tengo fama de ser frívola…

¿Eso cree?

Sí, la tengo, pero a veces la frivolidad forma parte de una inteligencia para sobrevivir. No soy frívola, o si lo soy, lo soy lo justo. Y lo que no soy es superficial ni paso de nada, aunque puedo ser frívola cuando quiera, y eso tampoco es fácil.

En su libro titulado El glamour inteligente, usted habla de la elegancia como “un juego de informaciones a tu servicio, para seducir. Siempre estamos seduciendo, desde que nacemos”. ¿Se consideraba elegante desde siempre o lo construyó intencionadamente?

Una no es consciente de si es elegante o no cuando es joven. Porque la elegancia no radica en lo que te pongas encima. Si no, cualquier mujer sería elegante. He visto mujeres en muchas partes que tienen elegancia al moverse, al mirar, es un intangible. De pequeña, la más guapa era mi hermana María José, yo era una niña muy delgada y muy soñadora, me decían elegante porque no era la más guapa, pero algo debía de tener.

Defínase rápidamente en tres palabras…

-Lo piensa y elige utilizar sustantivos, mejor que adjetivos-: Lealtad, fuerza de voluntad y disciplina.

¿Puede desarrollar la idea de lealtad, el primer valor que ha dicho?

Soy muy leal a la gente que quiero e incluso a la que no, si ha confiado en mí para algo. Nunca voy a fallar a mis amigos y si les tengo que decepcionar, les explico bien las razones. Tengo mucho sentido de la justicia y me meto en cualquier charco si es para ayudar o para protestar.

¿Cómo lleva su relación con los medios? No debe de ser fácil…

A veces pienso que vivimos en una época de “ofendiditos” y de doble moral y no podemos decir nada. Antes era más espontánea y decía lo que pensaba, ahora a veces me autocensuro.

¿Algo que no sepamos de usted?

Millones de cosas. De mi vida privada la mayoría de las cosas no se saben. Mi vida de niña, de adolescente, la parte que pasé en Londres, cuando me casé tan enamorada y luego de casada con Guillermo…

"Tengo mucho sentido de la justicia y me meto en cualquier charco si es para ayudar o para protestar"

En este momento de la charla, Lomana explica una época vivida con su difunto marido, al que describe como “brillantísimo, que llegaba de hacer un doctorado en Santiago de Chile” y “el hombre más guapo que he visto en mi vida. Pienso mucho en Guillermo, en si viera esto que estamos viviendo. Hemos sido una generación sin guerra que ha dado mucho flojo y mucho idiota, a ver si nos ponemos las pilas”, sentencia.

Lomana repasa a vuelapluma la actualidad política española, define a varios líderes con nombres y apellidos y habla de “la diferencia entre el encanto político y criterio político” y de “la falta de consistencia”. Una líder mujer que le gusta es Margaret Thatcher. En su opinión “hasta que llegó Thatcher a Reino Unido, ese lugar era difícil de gestionar”.

¿Alguna mujer que le haya impresionado conocer?

Las que más me han impresionado no son conocidas. Me cuesta encontrar mujeres con conversaciones que me interesen. Merkel me parece una mujer con mucho criterio, con carácter, que no se anda con tonterías.

¿Y del mundo de la cultura?

Hay muchas en la historia que me han gustado. Me gusta la biografía de Tamara de Lempicka, Simone de Beauvoir y otras existencialistas. También la de Frida Kahlo, que aunque ahora está muy de moda, cuando yo era adolescente era mi ídolo.

¿Los existencialistas la atrajeron?

Sí, hay una frase de Sartre que me ha marcado: “No importa que las cosas sean ciertas, lo importante es que a nosotros nos lo parezca”.

¿Le gustan siempre las mujeres con personalidad?

Sí, no aguanto a las mujeres que no hacen nada y las que no tienen criterio.

Gtres

¿Qué es lo que más le gusta a sus seguidoras y seguidores?

Tengo 512.000 seguidores en Instagram, muy diferentes. Pero les encanta que les cuente lo que opino de verdad de las películas que he visto o los libros que he leído, si he estado en una ópera en el Real y si me ha gustado de verdad o ha sido un peñazo… Se guían mucho por mi criterio.

¿Y les habla de moda?

Sí, pero de verdad. Por ejemplo, si les muestro un vestido de Dior, lo que más les gusta es que les haga vídeo contándoles cómo está hecho o lo que tiene de especial. Los forros son algo muy importante, a veces los vestidos son más bonitos por dentro que por fuera.

¿Le molesta que la imiten?

-Sin dudarlo- Adoro. Me encanta. Porque tengo mucho sentido del humor y me río de mí. Durante la pandemia en TikTok me imitaban mucho, había un chico y también una chica que eran divertidísimos.

¿Qué opina del feminismo?

Soy totalmente partidaria del feminismo, pero del de las mujeres que lucharon por el voto, por tener más derechos. Y no soporto el que hay en el Ministerio de Igualdad, me parece una tomadura de pelo, a mí y a muchas mujeres y a muchos hombres.

"No aguanto a las mujeres que no hacen nada y las que no tienen criterio"

¿Entonces cómo definiría a una mujer feminista?

Para mí feminista es una mujer que sabe vivir sola, ser libre e independiente y no depender de su marido y que lucha cada día por sus derechos. Yo nunca he sentido que mis compañeros no me valorasen, ni cuando trabajé en banca ni en los medios de comunicación. Y a mis compañeros no les pregunto cuánto ganan, no vivo en competencia de lo que gana todo el mundo.

¿Y qué no es feminismo?

Feminismo es ser libre, tener tu criterio, aparte de repetir la opinión del último hombre que salió contigo. Tener tu propio dinero. Ser tú misma. Yo siempre he sido Carmen Lomana, soltera y casada y viuda.

¿Qué le parece el 8-M?

La igualdad no se consigue por salir a la calle a gritar. Y menos el año pasado que estábamos con una pandemia y en el peor momento. Por otro lado, soy la primera en decir: nunca te dejes humillar, no aguantes que un día te lo hagan, ese día estás perdida.

¿Cuál es su clave para que los medios la adoren?

Yo nunca he sufrido por los medios, quizá porque nunca los he tratado mal. Puedo ser muy mediática, pero en los medios nunca he dado escándalos, nunca he tratado mal a ningún periodista porque están trabajando, siempre les contesto, hago bromas… ¡Siempre doy titulares! Porque sé que se van a reír y mañana tienen algo que poner, soy consciente muchas veces haciéndolo. Nunca he vendido nada ni vendería jamás mi boda o un evento personal.

¿Cuál fue el mejor momento de su vida?

El mejor momento fue cuando conocí a Guillermo -su difunto marido-. Estaba llena de felicidad, le conocí con 20, pero como plenitud vital sería de los 30 hasta que él se murió, a los 48. Coincide con cuando más bella y feliz he estado en mi vida, de los 35 a los 40.

¿Algún truco para mantenerse optimista a pesar de la adversidad?

Todos en tenemos en la mente nuestro mejor amigo y nuestro peor enemigo. Todos tenemos motivos para estar muy mal, pero hay que procurar ver el vaso medio lleno y cuando tienes un día malo, pues te quedas en casa. Y si son muchos seguidos, pues llamas al médico, porque somos química y una depresión no es nada más que falta de serotonina por un disgusto grande, sólo hay que intentar que eso no sea crónico.

"La igualdad no se consigue por salir a la calle a gritar"

¿Quererse a uno mismo?

Sí, yo procuro que nadie me vea sufriendo, sólo quien yo quiero, no me gusta dar pena. Tengo una autoestima alta, no es vanidad.

Hace poco estuvo en uno de los realities de mayor audiencia, Supervivientes, y describe que fue muy feliz. “Fue duro, pero al final me fundí con la naturaleza y acabé disfrutándolo, dormía en la arena viendo las estrellas y sabía ya cuándo iba a amanecer”. Explica que acaba de estar grabando un nuevo programa de televisión en el que tenía que explicar buenas maneras y convivir con un grupo de personas. “Tenía mi propia habitación, claro, pero mira, al final nos reímos y nos lo pasamos estupendo. ‘Pareces una de las nuestras, creíamos que no, pero eres igual’, me decían. Y yo les dije, bueno, pero yo no digo palabrotas. Eso sí, no me cuesta empatizar”.

¿Le gusta su vida?

Mi vida es tan rica y tan divertida… Tengo amigos trans, aristócratas, del mundo del teatro, de todo tipo, mi círculo de amigos es increíble. Con algunos me une el sentido del humor, con otros la curiosidad, ¿a quién no le gusta conocer a gente interesante?

Hace poco una marca de lujo organizó una recepción en su casa…

Sí, soy generosa. Y en mi casa es que muchas veces se mezcla gente de distintos partidos políticos y distintas orientaciones ideológicas. Y no pasa nada.

¿Cuál es su ciudad internacional de moda favorita?

Cada una es diferente. Londres es lo cool, es la tendencia. Milán es la elegancia y la alegría de vivir -cuenta una anécdota de cómo la madre de uno de los fundadores de Dolce & Gabanna cosió para ella un tul en un vestido hace años-, y París es la costura, el único sitio donde realmente se puede encontrar la alta costura.

Es conocida su colección de alta costura que hace poco fue objeto de una exposición…

Yo llevo un vestido de Zara con el mismo orgullo que uno de Óscar de la Renta, que tengo muchos -apostilla-. A Galliano lo he adorado siempre, era maravilloso ver sus colecciones de alta costura, nunca he llorado en un desfile, pero en uno suyo dije ‘no puedo más’… porque era belleza y belleza, y otro y otro más. También me gusta mucho Dior, recuerdo sus almuerzos en la Avenue Montaigne en la que podías conocer mejor la colección, verla y probártela, al día siguiente.

"Procuro que nadie me vea sufriendo, sólo quien yo quiero, no me gusta dar pena. Tengo una autoestima alta"

¿Cómo funciona ese método de compra?

Pues no tienes que esperar. Como tienen tus medidas, si te gusta, te lo hacen y te lo envían. Los llamados vestidos de alta costura no son únicos, ¡tendrías que pagar tanto! Pero bueno, es muy difícil que te encuentres con alguien con el mismo vestido.

Terminemos con algo ligero, ¿cuál es el color que más le favorece?

Pues mira, el negro es el que más me favorece. El blanco me encanta también. Hay después colores que me gustan mucho, el beige y el gris. El amarillo, por ejemplo, me encanta porque es muy luminoso, a pesar de ser rubia me favorece. Esta mañana llevaba un abrigo muy fino amarillo y… ¡me encontraba fenomenal!

Noticias relacionadas